En los últimos años el fútbol de Centroamérica ha mostrado una decadencia que poco a poco se ha hecho más notoria, cediéndole poder y espacio a los equipos del Caribe que cada vez parecer crecer más. Salvo Panamá todos los países de la región no la han pasado bien en la Concacaf Nations League, poniendo en riesgo su presencia en la Copa Oro.
En las recientes eliminatorias para el Mundial del 2026 todos daban por hecho que Honduras o Costa Rica clasificarían, pero ambas terminaron fracasando frente a Haití. La H ni siquiera pudo clasificar para el torneo de repechajes, puesto que Surinam les robó ese boleto con un gol de último minuto en su partido ante Guatemala.
Sin embargo, esa crisis no se quedó solamente en las eliminatorias, puesto que en la Nations League han llegado las victorias sorpresivas por parte de los equipos caribeños. Uno de los casos más llamativos fue el de Costa Rica, que de estar ganándole 3-0 a Curazao terminó perdiendo 3-4 en su cancha, provocando la molestia de su afición.
La derrota ante Haití prendió alarmas en la federación tica, la cual tuvo que traer al ídolo Bryan Ruiz para tomar el mando y evitar que la selección descendiera a la Liga B. Costa Rica logró una victoria muy importante de visita frente a Nicaragua, aunque ya no puede clasificar directamente a la Copa Oro por el paso perfecto de Curazao y Haití, su próximo rival.

El otro gigante de la región que está sufriendo es Honduras, perdiendo de local ante Surinam y este viernes visitando a Martinica, siendo un resultado que los propios hondureños han calificado como una vergüenza monumental. Para la última fecha la H se juega la vida ante Jamaica, donde otra derrota significaría perder la categoría en la Nations League.
Nicaragua está prácticamente condenada al descenso en el grupo A luego de 3 caídas dolorosas, incluyendo un 3-2 vs República Dominicana y un humillante 6-1 proporcionado por Curazao. Guatemala mantiene esperanzas de clasificar directo a Copa Oro si le gana a Surinam en la zona B, aunque los caribeños no le dejarán las cosas sencillas.

Finalmente, El Salvador también corre riesgo de descender, puesto que en caso de perder con Martinica estaría perdiendo la categoría, algo que lo haría medirse ante rivales de menor jerarquía. Aunado a ello, se perderían la oportunidad de jugar ante las potencias de Concacaf como México, Estados Unidos y Canadá.
El fútbol del Caribe ha tomado pasos gigantes y ahora ya no ve hacía arriba a los centroamericanos, sino que les da pelea y los pone en situaciones complicadas como las mencionadas anteriormente. Aprovechar a los futbolistas con doble nacionalidad ha sido clave, formándose en Francia, Países Bajos, Inglaterra, entre otros.

Por su lado, Centroamérica ha sufrido para exportar futbolistas al extranjero, además de que la diferencia entre sus equipos y los de Norteamérica cada vez se marca más. Hoy en día Panamá parece ser la única esperanza de la región, aunque todavía sigue la deuda pendiente de ganar un trofeo.

