El esperado regreso de Conor McGregor al octágono de la UFC terminó en decepción para los aficionados, puesto que el peleador irlandés se retiró de su enfrentamiento ante Max Holloway cuando apenas había pasado un minuto del primer round. Una lesión en la rodilla fue la causa para detener la pelea, dejando con frustración a los asistentes de la T-Mobile Arena.
Antes de la pelea la expectativa era muy grande, puesto que la propia UFC se encargó de vender el regreso de McGregor como algo espectacular, recordando que no había estado en un octágono desde el 2021. El cara a cara con Holloway estuvo lleno de tensión y polémica, fiel al estilo del irlandés.

Dana White, presidente de la UFC, anunció que el evento en la T-Mobile Arena había recaudado 25 millones de dólares, lo cual suponía el récord histórico para un evento de artes marciales mixtas. Todo estaba listo para que fuera uno de los eventos del año, sin embargo, lo que sucedió terminó por traer muchas críticas a la organización.
Desde el principio de la pelea ya se presagiaban malas cosas, puesto que McGregor estaba teniendo problemas para mantenerse de pie en los primeros segundos. Holloway aprovechó esa situación para castigar al irlandés en la lona, mientras que Conor seguía cayendo en el octágono ante la mirada de toda la arena.
El réferi detuvo la pelea cuando apenas había pasado 1 minuto y 9 segundos del primer round, puesto que Conor no estaba en condiciones para luchar. Esto provocó un abucheo que se prolongó hasta la entrevista con Holloway, siendo un momento incómodo para la UFC, la cual esperaba el gran regreso del irlandés.

