Los New York Knicks acaban de completar la mayor remontada en la historia de las finales de la NBA, luego de imponerse a los San Antonio Spurs en el juego 4 por marcador de 107-106. El Madison Square Garden vivió una noche mágica por parte del equipo local, el cual remontó 29 puntos para ponerse a una victoria de romper su sequía.
El inicio del partido fue demoledor para los Spurs, que salieron decididos a llevarse otro juego de Nueva York para volver a casa con la serie empatada. La ofensiva de San Antonio estuvo impecable y prácticamente anotando todas sus canastas, logrando llevarse el primer parcial con un marcador aplastante de 41-22.
En el segundo cuarto los Knicks consiguieron ponerse al ritmo de los Spurs, pero el equipo visitante seguía dominando y aumentando la ventaja con Victor Wembanyama y Dylan Harper aportando la mayor parte de los puntos. San Antonio volvió a llevarse el parcial y el marcador estaba 76-49 cuando llegó el momento de descansar.
Cuando regresaron las acciones los Spurs pusieron la ventaja de 29 puntos con un triple de De’Aaron Fox, en lo que parecía ser una victoria casi segura para igualar las finales. Sin embargo, la respuesta de los Knicks llegó con 13 puntos consecutivos sin respuesta, lo cual les permitió tomar confianza e ir reduciendo la diferencia.

A falta de un solo cuarto el marcador estaba 90-75, siendo una desventaja que ya no se veía tan lejana para los Knicks que tenían todo el apoyo del Garden. Los Spurs empezaron a colapsar y fallaron varias canastas que poco a poco acercaron a Nueva York, algo que motivó por completo a la afición local.
Con 2 segundos en el marcador llegó la canasta ganadora gracias a OG Anunoby, quien estuvo atento para empujar el rebote que había quedado tras el intento de 3 de Jalen Brunson. San Antonio no pudo anotar en su última serie y los Knicks consiguieron una remontada histórica que los pone a nada de romper 53 años sin ganar el campeonato de la NBA.

